- Emocionalidad-impasividad: ¿cuán emotivos o excitables eran los bebés? Algunos reaccionaban con gran cantidad de estrés, miedo y rabia y otros no. Esta fue la dimensión más fuerte que hallaron.
- Sociabilidad-separación: los bebés, ¿cuánto disfrutaban o evitaban el contacto y la interacción con otras personas? Algunos bebés muy sociables y otros muy solitarios.
- Actividad-letargia: ¿cuán vigorosos, cuán activos, cuán enérgicos eran los bebés? De la misma manera que los adultos, algunos bebés siempre estaban activos, moviéndose de un lado a otro, ocupados y otros no.
- Impulsividad-deliberatividad: ¿cuán rápido cambiaban los bebés de una actividad a otra? Algunas personas actúan de forma inmediata ante sus deseos; otras deliberan y piensan más sus acciones antes de llevarlas a cabo.
Bebés Gemelos
Arnold Buss (nacido en 1924) y Robert Plomin (nacido en 1948), ambos trabajadores de la Universidad de Colorado en su tiempo, tomaron u acercamiento diferente: si se supone que algunos aspectos de nuestro comportamiento o personalidad tienen una base genética o de nacimiento, hallaremos estos rasgos más claramente en niños que en adultos.
De manera que Buss y Plomin decidieron estudiar a los infantes. Además, ya que los gemelos idénticos tenían la misma carga hereditaria, deberíamos ver en ellos aquellos aspectos de la personalidad genéticamente basados. Si comparamos gemelos idénticos con gemelos fraternales (digamos, genéticamente hablando como simplemente hermanos o hermanas o mellizos, como también se les conoce), podemos extraer cosas que son más genéticas que aquellas otras debidas más al aprendizaje del bebé en sus primeros meses.
Buss y Plomin instaron a las mamás de bebés gemelares a que rellenaran un cuestionario sobre el comportamiento y personalidad de sus bebés. Algunos de los bebés eran idénticos y otros mellizos. Usando una técnica similar al análisis factorial, separaron aquellas descripciones que parecían más genéticas de aquellas otras que parecían más basadas en el aprendizaje. Hallaron cuatro dimensiones del temperamento:
La última dimensión es la más débil de todas, y en la investigación original solamente se encontró en varones. Desde luego esto no quiere decir que no existan mujeres impulsivas o dubitativas; simplemente parece ser que aprenden su estilo, mientras que los chicos de una forma u otra, parecen venir al mundo directamente de la barriga de la madre. Pero las últimas investigaciones de estos autores demostraron la ocurrencia de esta dimensión también en chicas, aunque no tan fuertemente. Es interesante destacar que los problemas de impulso como el déficit de atención e hiperactividad, son más en varones que en chicas, y eso se ve en que, mientras a las niñas se les enseña a sentarse rectas y a mostrar atención, algunos chicos no pueden hacerlo.
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